Por sus cualidades aromáticas y ornamentales, las aromáticas pueden ser la plantación estrella de tu terraza.

Imagínate todo un rincón de tu terraza lleno de lavandas en solitario dispuestas en macetas. Esto, además de crear un espacio precioso aprovechando el poder decorativo de esta planta aromática, te permitirá disfrutar de una de las propiedades de las plantas autóctonas: que son más resistentes a las plagas de nuestro país y a nuestras condiciones hídricas. La verdad es que mezclando aromáticas es posible conseguir exuberantes espacios verdes, llenos de sutiles fragancias y colores, combinando también los tamaños y formas tan diversos de sus matas. Además del color de sus flores, el romero, el cantueso, la salvia, la sontolina o la lavanda en sus distintas variedades, aportan las distintas tonalidades verdes o grises de su follaje. En zonas de clima mediterráneo, todas estas aromáticas conviven en perfecta sintonía con otras especies autóctonas como los olivos, cítricos, Teucrium fruticans, artemisias… Si lo que te gusta es la variedad y la alegría, también puedes introducir unas notas de color escogiendo para un plano secundario plantas de flor de temporada como los cosmos, surfinias, petunias, calibrachoas, verbenas, clavelinas, gitanillas, bacopas... Y aún otra alternativa es utilizar arbustos recortados con formas topiarias.

En definitiva, las plantas de temporada y las autóctonas adaptadas al clima de la zona nos ahorran disgustos porque soportan mejor las condiciones climáticas y las plagas. Y nosotros tenemos la suerte de vivir en una zona donde nuestras plantas son preciosas. ¡Aprovechémoslas!